lunes, 27 de abril de 2009

Y hablando de fantasmas..

10 comentarios:

Serieb dijo...

uyyy!! que miedito, por doooossss...

ahora voy a tener pesadillas y me mearé en la cama... joeeeeee!!!

desprende un buen rollo el tipo este!!! aunque me cae mas simpático el perrete de la foto...

dijo...

¿De qué raza es el ejemplar de la derecha?

Fet dijo...

Es el ejemplo patente de alguien que está completamente apartado de la realidad. Está fatal de lo suyo.

Maya dijo...

Su propio ego le impide ver las carcajadas que provoca con sus declaraciones y sus delirios de grandeza.
Es un caso de psiquiátrico.

RAÚL dijo...

el otro día escuchaba en la SER las declaraciones del fotógrafo responsable, comentando que aznar prefería las fotos en que salía más serio... normal! es que sonriendo todavía sale más escalofriante el hombre!! no hay por dónde cogerlo, vamos.

matajazz dijo...

El pamplinas éste, que se cree?, Batman?. no se iba?. Que le den!!!
El perro es una maravilla (parece acojonao?)

Alfredo dijo...

La cara del perro expresa una mezcla indisimulable de miedo y verguenza, como preguntándose ¿que cojones hago yo con este cabronazo?

Por cierto, no se si el hombre viene realmente del mono, pero desde luego Aznar avanza a toda máquina hacia el Julio Iglesias.

Tremenda foto.

Maya dijo...

Él sabe cómo salir de la crisis. Pero no se lo dirá a nadie hasta que no gobiernen los suyos.
Este tio además de un megalómano es un cabronazo.

Arnau dijo...

Dice este mermado que “yo sé cómo salir de la crisis”. Muy bien, primero que vuelva al 96 no sin antes barrenar todo el puto cemento de las costas españolas causante de la burbuja inmobiliaria y de la destrucción salvaje del paisaje, campos y playas de todo el litoral. Será jodido el muy cabrón, todos los “neocon” responsables de esta mierda de crisis económica están debajo de las piedras o suicidándose directamente y este hijo de puta aún osa dejarse fotografiar con caretos de dictadorzuelo divino y salva patrias.

¡La próxima vez avisa, Maya!

Josu Sein dijo...

Siendo un hijoputa, ya. No le daré el gusto ni me daré el disgusto de leérmelo