lunes, 25 de agosto de 2008

Simbiosis

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos.

Primero la va a arrancar

pero piensa que es una crueldad inútil

y se pone de rodillas a su lado

y juega alegramente con la flor;

a saber: le acaricia los pétalos,

le sopla para que baile,

zumba como una abeja,

huele su perfume

y finalmente

se acuesta debajo de la flor

y se duerme envuelto en una gran paz.

La flor piensa: "Es como una flor..."

Historias de Cronopios y famas Julio Cortázar

1 comentario:

RAÚL dijo...

benditas las flores y su poder mimético!! queremos más jardines! (y menos losantos)