domingo, 10 de mayo de 2009

El capitalismo neoliberal: hacia el desastre antropológico

Jorge Riechmann expone en su ensayo Gente que no quiere viajar a Marte que el salto a las estrellas sólo es un paso más del capitalismo salvaje consecuente. Parece claro que el sistema económico y social imperante no tiene en cuenta los límites del planeta Tierra, lo recogen los hechos y está en sus leyes básicas: el incremento del beneficio va unido al incremento de la explotación, humana y ambiental. Si de aquí a poco el planeta se colapsa (la British Petroleum augura que para el 2040 habremos tocado techo en lo que a extracción petrolífera se refiere) habrá que sacar los recursos minerales a un lugar diferente, y una de las apuestas fuertes en este terreno es ir a buscarlos en el ámbito extraterrestre; no es otro el objetivo del flamante relanzamiento de la carrera espacial estadounidense.

Riechmann se centra en el ruido de fondo, en todos esos libros, artículos y conferencias que proyectan una visión inhumana del ser humano. La clonación, la ingeniería genética y la nanotecnología están poniendo en manos de la Humanidad la capacidad de llevar hasta el infinito la vida de hombres y mujeres, replicándolos, convirtiéndolos en cyborgs, en seres mitad máquina mitad bicho humano. El ensayista subraya que en todas estas proyecciones de la tecnociencia reposa una apreciación despreciativa del ser humano, al que se tiene como algo imperfecto frente a la durabilidad del titanio y la brillantez del cromo.

El discurso dominante en nuestros días es que la calidad de nuestra vida no depende de la justicia social, del rehermanamiento con la naturaleza y del respeto al otro sino de los recursos que invirtamos en despegarnos del planeta para colonizar otros astros más o menos habitables.

Conclusión: ¿por qué hacer cultivos de maíz transgénico a cien mil kilómetros de altura si en Chiapas crece la mar de bien el maíz lacandón? ¿Por qué buscar agua en Marte para nutrir futuras misiones o colonias espaciales y no emplear ese dinero lanzado al espacio en proporcionar agua potable a los 1.200 millones de personas que lo necesitan aquí y ahora? ¿Para qué queremos encontrar vida en Marte si apenas conocemos la que hay aquí y además, nos la cargamos antes de descubrirla?

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Jorge Riechmann (Madrid, 1962) es poeta, traductor literario, ensayista, profesor titular de filosofía moral en la Universidad de Barcelona y vicepresidente de la asociación Científicos por el Medio Ambiente (CiMA). Entre sus obras, quiero destacar su Un adiós para los astronautas. Sobre ecología, limites y la conquista del espacio exterior, que recoge la conferencia pronunciada por el autor, el 18 de septiembre de 2003 en la sede de la FCM.

Según Riechmann, la época que vivimos es utópica, no en la concepción de un proyecto colectivo de emancipación social, sino en un sentido tan preocupante y restrictivo que más bien tenemos que hablar en términos de utopía negativa. Tanto la potente dinámica de la tecnociencia como el capitalismo neoliberal persiguen objetivos netamente utópicos arriesgando la devastación ecológica de nuestro planeta y el desastre antropológico más grave que podamos concebir.

El productivismo capitalista, por lo menos en lo que a la ecología atañe, es un gran error. La idea de superar los problemas de la expansión mediante una expansión todavía mayor, una expansión cósmica que desborde nuestra biosfera, es una huida hacia delante que provoca desastres mayores. De ahí el irónico “adiós a los astronautas” del título.

12 comentarios:

matajazz dijo...

Probablemente el sistema capitalista es el mejor sistema que tenemos para funcionar de los desarrollados hasta el momento pero no es ideal ni perfecto.
Si no cambian las cosas nos cargaremos la Tierra, MArte y cuantos planetas se pongan por delante.
Somos peor que una plaga de langosta en un campo de maíz.

eulez dijo...

¿Por qué siempre se ataca a los viajes espaciales de esta manera? No mira, hay cosas que hacen los humanos que están bien, que son pacíficas, útiles y aumentan el conocimiento. Una de ellas (a lo mejor la única) es el progreso científico-tecnológico. Los viajes espaciales, incluso a nivel filosófico (antropológico, como se dice aquí) son de un valor incalculable. El hecho de que el ser humano saliese por primera vez de su planeta de origen en mediados del siglo XX es un hecho histórico fundamental para la especie. Incluso podría definirla como tal. La exploración de Marte puede servir para crear técnicas que nos permitan aprovechar mejor los recursos de la Tierra, así como para saber como es la vida en otros mundos. Por otro lado, en el plano "útil" ¿Sabes la cantidad de avances que hay en medicina y tratamientos médicos gracias a este tipo de cosas?

No seamos demagógicos con el hambre y el medio ambiente y no ataquemos a lo que tiene valor porque hay millones de cosas que hacemos mal los humanos y millones de cosas en que gastamos dinero que podrían invertirse en erradicar el hambre (esos 70.000 millones de ayudas a los bancos, los presupuestos de defensa, las armas nucleares, el despilfarro energético, los coches, la avaricia de los ricos, etc, etc)

Maya dijo...

Me encantaría pensar que, como tú dices, los viajes espaciales sirven para "crear técnicas que nos permitan aprovechar mejor los recursos de la Tierra... o para avences en la medicina"
No digo que parte de su programa espacial se destine a la investigación o el desarrollo.. Llámame escéptica o desconfiada.. pero me temo que lo que se persigue es la búsqueda de agua y otros intereses estratégicos que les de cierta superioridad a unos países respecto a otros.

Josu Sein dijo...

Será una pena, pero es que realmente como no se empiece a colonizar algún planeta en el futuro, negro lo veo. En 50 años la población ha aumentado en casi un 250%, y la gente sigue procreando en vez de adoptar niños ya existentes y necesitados. Buf...

Arnau dijo...

Efectivamente, Maya, no creo que los futuros colonizadores terricolas viajen con el "Enterprise".

Fet dijo...

Yo a Marte como que paso. Me da pereza, oiga.

Leónidas dijo...

Me parecen muy acertadas tus intuiciones, Maya. Que les hablen de "demagogia" a los que se mueren de hambre o a los que sufren la deuda ecológica de los ricos.

Y muy cierto lo que dice Josu Sein sobre lo de adoptar. Aquí el rollo procreador sirve para perpetuar no tanto la especie, sino un sistema concreto de valores, un sistema de creencias y de explotación... La procreación de los ricos y poderosos es egoísmo puro..., los hijos como inversión para garantizar la continuidad de las cosas...

Como decía una chica que conocía: "si a mí me va bien...", desafortunado comentario para decir que "a mi plín" si salgo favorecida...

También gracias a los experimentos nazis se avanzó en medicina, ¿y qué?, ¿sirve eso de justificación del nazismo?

Querría yo saber quiénes se benefician de los supuestos avances en la medicina gracias a la carrera espacial. Si somos incapaces de conseguir antirretrovirales genéricos y gratuitos para la población africana, ¿de qué leches de conquista espacial me hablas, quién es aquí el que hace demagogia?

Un beso.

RAÚL dijo...

los presupuestos para el desarrollo espacial (y los armamentísticos, por supuesto) me producen dolor de corazón. no sé si la humanidad es más mejor intentando dejar su huella planetaria por ahí mientras la mitad de su mundo conocido se muere de miseria.

Didac Udagoien dijo...

puede resultar descarnado tan siquiera pensarlo, pero asumámoslo, vivimos en un sistema de recursos limitados, no hay bienes para todos y para siempre, y nosotros, vivimos en la cara iluminada.

si estás leyendo ésto, es porque te encuentras en casa, delante de un ordenador, conectado a internet, consumiendo energía eléctrica, hasta es posible que tengas al lado un café, o un té, y acabes de cenar, o de comer... tu coche está en el garaje, listo para llevarte donde desees... te encuentras a dos clicks de conseguir un billete de avión que te permitirá viajar a cualquier rincón del planeta...

empecemos mirando nuestro microcosmos, porque para que nosotros vivamos con nuestro estilo de vida occidental, otros muchos, muchísimos, tienen que morirse de hambre, y ésto, es literal... piensa simplemente que utilizas agua potable para trasladar tus mierdas fuera de casa, mientras, millones de personas ni saben qué es el agua limpia...

¡ah claro!, por supuesto, los responsables, son otros, yo no, desde luego... yo no formo parte de todo este sistema tan amoral.

Maya dijo...

Estoy de acuerdo. Yo no me siento culpable por tener a mi alcance todos esos privilegios que dices pero sí por saber que no de ahora, sino desde hace años, formamos parte de un sistema que nos muestra a diario en imágenes millones de personas que mueren y nosotros, lo contemplamos como algo "normal" y no hacemos nada por remediarlo. Eso sí es amoral. Y repugnante.

eulez dijo...

Bueno, pues nada. Pues mientras tanto los militares españoles se gastan millones de euros en su arma estratégica, y nadie dice nada. Parece que a todo le mundo le parece fantástico ¡así defenderemos mejor el islote de Perejil! Y curiosamente, cuando alguien habla de ir a Marte o de lanzar un nuevo telescopio espacial se dice ¡que desplifarro! ¡que alimenten con eso a los negritos de África!

¿No veis la diferencia entre los programas militares y los programas espaciales? Estos misiles no tienen otra función que destruir y matar ¿es eso lo mismo que una sonda que inspecciona Marte? ¿Es lo mismo construir bombas de racimo que el Hubble? Pues mira, si pensáis eso es que entonces no tengo nada más que decir.

Maya dijo...

Yo no creo que haya defendido en este post la inversión armamentística y no sé porqué tenemos que elegir entre un programa militar y uno espacial cuando los dos, en el fondo persiguen los mismos objetivos.