lunes, 5 de marzo de 2007

Despierta, imbécil

Alguien dijo una vez que le gustaría que el mundo fuera como el supermercado de su barrio: bien pertrechado de mercancías y con entrada libre. Y otro le replicó: Señor, el problema del capitalismo no es que sea malo, es que no hay para todos. A la vista está que nunca el mundo fue más rico y nunca tantas las desigualdades sociales. El mundo avanza sobre las espaldas de los más débiles. ¿Qué hacer? Porque algo hay que hacer. El problema de los daños al planeta Tierra -amenaza nuclear, daños irreversibles a la naturaleza, agotamiento de recursos, crecimiento exponencial de la humanidad, etc- están íntimamente relacionados con la economía global. No estamos hablando de efectos colaterales sino de la misma lógica del sistema. La interrupción de esta lógica no significa volver a las cavernas. Es sencillamente saber si hacemos del progreso el objetivo de la humanidad, o a la humanidad objetivo del progreso. Sé que petroleros, constructores, especuladores y, en general, los hombres de la guerra y el negocio no pueden cuestionar la lógica del progreso porque eso sería como cortar la rama que los sostiene. El despertar lo produce, más bien, la conciencia de peligro. Pero estamos en peligro. Y es hora hacer algo. Despierta, imbécil.

www.despiertaimbecil.com

1 comentario:

Rafael Eslava dijo...

Hola maya,

Muy buen artículo y blog, felicidades!
Solo decirte que el cambio comienza por uno mismo, es imposible intentar cambiar el mundo sin cambiar primero uno. Si todos nosotros despertamos la sociedad despertará. Es trabajo de cada uno emprender este duro camino.

Un abrazo a todos ;-)